PRINCIPIOS INSTITUCIONALES

  • La exigencia del respeto hace referencia al cuidado activo de las relaciones personales para que trabajemos en equipo con unidad de objetivos y con pluralidad de opiniones y criterios este respeto implica la no discriminación de ningún miembro de la comunidad educativa por motivo de sus ideas, procedencia o condición. A la vez, debe extenderse hasta las instalaciones y los objetos materiales y no materiales. Este principio orienta las acciones académicas y administrativas de toda la comunidad académica del colegio: estudiantes, docentes, directivos, padres de familia y los sectores cercanos de la sociedad.
  • La actitud de tolerancia es la base del proceso de aprendizaje significativo y de una educación critico-social; conlleva el ejercicio de la capacidad de escuchar y sopesar otras opiniones, usar la crítica como medio de mejora y colaboración, cooperar en la realización de los proyectos educativos que puedan ponerse en práctica. Nuestras relaciones seguirán un modelo de diálogo abierto y sincero, libre y respetuoso entre las personas. Este principio se evidencia por las acciones directas del docente en el aula y fuera de ella y en los procesos curriculares de formación del Técnico Profesional
  • La actitud de solidaridad es señalada en el PEI como acciones entre los miembros de la comunidad educativa que será promovida dentro de las acciones pedagógicas generadas desde el currículo y plan de estudios. Esta actitud solidaria debe ser el resultado de un deseo personal y voluntario, no coactivo ni mecánico, pero sí será entendida como parte fundamental del trabajo que realiza la educación critico-social por su alta carga de humanización del ser ante las desgracias, las crisis y la precarias condiciones en que viven algunos la pobreza, la violencia, el hambre y las enfermedades o las imprevisibles acciones destructoras de la naturaleza en donde el sentimiento de solidaridad nos hace ver más humanos y racionales en el mundo de la vida y el mundo del trabajo
  • El respeto, la tolerancia, la cooperación y la solidaridad serán valores activados por los docentes que desde el entorno más cercano se extiendan hasta diversidad cultural, lingüística e histórica de Colombia y del mundo. En este contexto, el PEI es consciente de que la interculturalidad es un elemento claramente enriquecedor de las personas y de la sociedad y eso debe de ser mostrado en nuestra práctica diaria. Al interior del currículo y del plan de estudios se establecerán acciones pedagógicas y didácticas que afiancen estos principios en la cotidianidad de la formación del Técnico Profesional. En la base se propicia el diálogo, el respeto a la diferencia y la constante desactivación de la violencia por la concertación racional y humana en los problemas o situaciones de conflicto; así deberá establecerse esta situación formadora en el Manual de Convivencia.
  • En cuanto al ejercicio de la participación democrática, implica poner en práctica, desde el currículo y el plan de estudios, las formas y los criterios que debiéramos saber usar todos los ciudadanos para tratar de resolver pacíficamente nuestros conflictos o la mecánica para consensuar y tomar decisiones que afecten a un grupo de personas. Para ello es decisivo abrir espacios para la participación de los estudiantes y docentes directamente o a través de sus representantes en los órganos colegiados, sin olvidar que es necesario potenciar la participación de padres, profesores y resto del personal administrativo del colegio en las decisiones que puedan afectar a todos. El PEI insiste en entender que la democracia es un acto de racionalidad que está siempre en construcción hacia la justicia, la paz y la igualdad; comprender esto así orienta al manual de convivencia no para la represión ni el castigo incluidos en un listado de deberes y derechos, sino en una propuesta de educación critico-social que transforma al hombre en un ser para la vida y la sociedad.
  • El trabajo en equipo, que para el Colegio Alfredo Iriarte es altamente significativo dado que implica una condición clave para el desarrollo de las competencias laborales que dispone al desempeño de forma eficiente y eficaz. Desde el aula de clase se tendrán experiencias concretas del trabajo en equipo en donde sea posible concertar las competencias individuales para lograr la ejecución de pequeños o de grandes proyectos en los marcos del respeto al otro y la ética ciudadana.
  • El cuidado y defensa del entorno, incluyendo el medio ambiente, deben ser objeto y meta de todos los miembros de la comunidad. Este principio hace que se elaboren acciones para conservar   el entorno de nuestro colegio, sus recursos, material didáctico, muebles e instalaciones deben ser utilizados adecuadamente, preservándolos del abuso, del abandono o el descuido, buscando un clima de orden y limpieza y procurando una reparación rápida de los desperfectos o deficiencias. El PEI es claro en señalar que su compromiso está en colaborar con acciones concretas que aseguren la sostenibilidad de la especie humana y seamos responsables del mantenimiento del equilibrio ecológico. Se educa así para el manejo responsable de la basura, el cuidado de las cuencas hidrológicas, la tala de los árboles y la economía del agua.
  • La responsabilidad para orientar acciones pedagógicas con el propósito de lograr que los estudiantes adquieran los hábitos intelectuales y técnicas de trabajo, así como los conocimientos científicos, técnicos, humanísticos, históricos y estéticos que procuren su desarrollo personal y faciliten nuevos aprendizajes. Es la institucionalización del aprender a aprender como un principio de formación integral. La nueva sociedad del aprendizaje y del conocimiento exige de las personas capacidad y disposición para aprender a lo largo de toda su vida; en consecuencia, nuestra institución educativa asume la obligación de facilitar a los estudiantes la construcción de las competencias básicas, especificas, laborales, que les permitan seguir aprendiendo. Por esta razón, uno de nuestros objetivos educativos más importantes es el desarrollo de la capacidad de los estudiantes para regular su propio aprendizaje, basado en sus capacidades, conocimientos, desarrollando la creatividad, la iniciativa personal y el espíritu emprendedor. Pero además nos sentimos en la obligación de alimentar su curiosidad científica, humanística y artística, verdadero motor del aprendizaje significativo y de una educación critico-social.