Partiendo del  principio que  la  educación  es un  derecho  y un  deber,  es necesario comprender que son tan importantes los derechos como los deberes y la convivencia escolar implica darle el merecido valor a los acuerdos estipulados en este pacto o manual y así lograremos una armonía en el diario convivir entre todos los integrantes de la comunidad educativa, teniendo en cuenta la esfera individual, social y sistémica, este pacto es una construcción colectiva que recoge los principios necesarios o mínimos NO negociables que permiten  la  convivencia  de  todos  y  de  cada  uno  de  los  miembros  de  la comunidad educativa, en procura de la formación integral de los educandos en un contexto del Desarrollo humano.

Ahondando  más  en  la  esencia  de  la  convivencia  social,  vemos  que  los derechos  y los  deberes son la  misma  moneda vista en sus  dos caras:  el derecho es el goce de mis garantías individuales: a la vida, a opinar, a un cupo, a un pupitre, a presentar peticiones y reclamos, a ser evaluado, etc. El deber es mi conciencia de esos derechos, es mi deber respetar la vida, la opinión, saber usar mi cupo y cuidaré pupitre, el aula y el colegio, atender reclamos según debido proceso y conducto regular, el deber de aceptar las notas, citaciones, orientaciones que me da la institución, entre otros.

 

Este Manual recoge la descripción de los mecanismos y herramientas para realizar acuerdos convivenciales entre los integrantes de la comunidad educativa donde prevalezca el componente pedagógico.